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Nuestro rencor hacia todo lo falso es una fuente que no deja de manar, amenaza con ahogarnos. Intolerable lo que ofende aunque se deje perdonar, intolerable más aún si está orgulloso de ofender. Porque somos seres sentimentales, por eso, porque no sabemos lastimar premeditadamente, porque no podemos prescindir de nuestra capacidad para ser ofendidos por lo superfluo, la pérdida o evaporación total de sentimientos que ocasiona la ligereza; por eso y por todo digo que vivir nos obliga a tener siempre presente lo rechazable, a convertirlo en peligrosa materia de nuestros pensamientos mientras jugamos a combatirlo: amenaza ineludible, hidra de siete cabezas que promete renovarse de nuevo con cada dibujo. |