El hecho de tener un estilo propio tiene algo de oposición a los demás, en cierto modo lo es porque desmiente muchos otros, dejando ilusiones por el camino. Digo que uno, queriendo o sin querer, se define contra algo y contra todas las imágenes posibles de sí mismo que va abandonando por las razones que sean. La seguridad que nos procura consuela algo de las renuncias que lo acompañan y ayuda a soportar los obstáculos que la materia opone a los deseos, todas esas piedras. Es una ilusión, pero cualquiera diría que tenerlo significa avanzar más, hacerlo por un único camino, un camino iluminado que lleva tu nombre. Y así ocurre que te dejas poseer sin resistencia, necesidad de algo que existe más allá de ti, inofensivo sorbo de agua para tu vanidad al que no sabes, no puedes, no quieres decir que no,
     rendido como estás desde un principio.






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