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Vivimos en la ilusión de
las explicaciones totales, soñamos con teorías que lleguen hasta la
esquina más recóndita sin dejar cabos sueltos que nos devuelvan al
punto de partida. Dibujamos creyendo que de verdad es posible
dibujar cosas, que importa poco si no sabemos cómo. Vivimos porque
dibujamos a través de caminos impracticables, por encima de una
espesa maraña de figuras que no pueden ser pero que se resisten. |