El mundo se detiene, dándole una oportunidad a la ternura, y cuando todos miran, entonces te despiertas.
     Este es el extrañamiento que quiere dominar a mis figuras, esta sensación de mundo sorprendido al borde de la bondad. Digo que mis dibujos son el deseo de cultivar esa actitud; no son representaciones de nada, aunque haya alguna cosa en ellos, sino que son el devenir entre nada y mucho menos; y esto que parece un trabalenguas es la verdad, porque la verdad nunca es sino una burla que nos hace la vida, siempre y cuando verdaderamente sea.






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