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Hay muchas cosas que
son para que podamos creer en ellas, no quieren ser buscadas ni
discutidas. No son objetivos sino el esqueleto de nuestra fe,
valores que se abrazan al principio y permanecen, quizá no
demasiados pero sí fundamentales. Por ejemplo creer que se dibuja
porque se carece de algo, pero dibujando nunca confundir lo que se
encuentra con lo que se necesita, eso sólo en la vida.
Digo que la bondad y la belleza no son cualidades que nosotros
depositamos en las cosas, sino algo que ciertas cosas poseen por sí
solas, sin hacer ostentación. Es nuestro deber reconocerlas sin
lugar a dudas y evitar que se pierdan. Es cierto que la belleza
puede disfrazarse o usarse como disfraz, pero la bondad es mucho más
que una actitud, casi siempre sin querer: realmente no importa lo
que sea sino la forma en que decimos lo que es. O mejor dicho, desde
dónde lo decimos. |