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El esfuerzo hincha el
dibujo, lo cansa de ser y lo aleja de lo creíble, pero no se trata
de convencer. Por muchos argumentos que acumule nunca conseguiré lo
que quiero, porque no es un problema de cantidad, sino algo que sólo
existe más allá de los papeles. Sin embargo uno no tiene otro
remedio que confiar en la cantidad y por eso sigue.
Ninguna capacidad nos permitirá poder del todo, sino como mucho
elaborar productos más halagadores, y ya sabes que perseguimos algo
que no se dirige a las personas sino hacia lo abstracto. Dibujos son
intentos de responder a la pregunta desconocida con nuevas dudas que
se despeinan al formularlas, condenadas a no conocer la perfección
del acabamiento. Pero yo no quiero finales: no conseguir acabar nada
es una buena razón para seguir viviendo. ¿De qué iba a servirme un
par de respuestas?
Nosotros somos una angustia llamada nosotros y un puñado de
obsesiones que llegaron para quedarse. Autores de dibujos que son
intentos que son factores de una suma que nunca acaba de producirse
y cuyas reglas sólo son conocidas por el arbitrio. |