Desnudar lo que sientes; dibujarlo sin miedo, abandonado a sus propias fuerzas. Arrasar con todo lo que no sea y parapetarse detrás. Arrojar figuras insignificantes pero llenas de falta de sentido; verlas explotar en la cara de quien se atreva a desear cosas concretas, personas con ideas preconcebidas sobre lo posible y lo imposible. Sentirte solo y disfrutar a fondo; coleccionar fragilidades clavadas en corchos, sucesivas hojas de un álbum de afanes, episodios condenados a un fracaso al que se encaminan tenaces por sinuosos caminos, ninguno de ellos destinado a nadie.






< 88 >

índice