|
Desnudar lo que sientes; dibujarlo sin miedo, abandonado a
sus propias fuerzas. Arrasar con todo lo que no sea y parapetarse
detrás. Arrojar figuras insignificantes pero llenas de falta de
sentido; verlas explotar en la cara de quien se atreva a desear
cosas concretas, personas con ideas preconcebidas sobre lo posible y
lo imposible. Sentirte solo y disfrutar a fondo; coleccionar
fragilidades clavadas en corchos, sucesivas hojas de un álbum de
afanes, episodios condenados a un fracaso al que se encaminan
tenaces por sinuosos caminos, ninguno de ellos destinado a nadie. |