La lucha con los motivos los produce imposibles; como un disparo directos pero tan sin explicaciones. Dibujos no hechos gozosamente sino en una especie de agonía pasiva, la agonía de hablar en círculos o sin saber a dónde apuntas. No se trata de lograr imágenes fulgurantes, seductoras, sino dibujos que cumplan el requisito de la necesidad, porque sólo importa la expresión inevitable y esa hay que buscarla en sus alrededores. Dibujos enredados en su propio exceso pero a pesar de todo capaces de celebrar la deseada comunicación.






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