No queremos hacer magia ni escribir chispeantes memorias, hemos renunciado al espectáculo. Perseguimos imágenes capaces de iluminar un poco nuestras vidas. Nuestra decisión no admite sucedáneos sino equivocaciones, balbuceos producidos por la búsqueda de la palabra justa. Estos dibujos no son obsesiones recurrentes; egocéntricos en apariencia, se agotarían en su propio hacerse si no fuera porque se unen a otros (tentativas desdichadas que fatalmente profetizan otras) y todos juntos ojalá puedan.






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