Ocurre que quieres decir algo pero dibujas otra cosa y eso te extrañaba pero ya no. Que dibujas dibujos, no la respuesta a ideas previas o deseos a pesar de todo imprescindibles para empezar. Lo haces porque quieres confesar lo que te pasa, sorprendiéndote de unas líneas tan frías, aparentemente tan ajenas a ti y a tus deseos que te cuesta reconocerlas como propias, consumiendo tus pocas fuerzas en hacerlas tuyas. Líneas que no permiten toda la flexibilidad que uno quisiera, que obligan constantemente a renunciar a una expresión que no es posible, aunque porqué.






< 17 >

índice