|
Ocurre que quieres decir algo pero dibujas otra cosa y eso te
extrañaba pero ya no. Que dibujas dibujos, no la respuesta a ideas
previas o deseos a pesar de todo imprescindibles para empezar. Lo
haces porque quieres confesar lo que te pasa, sorprendiéndote de
unas líneas tan frías, aparentemente tan ajenas a ti y a tus deseos
que te cuesta reconocerlas como propias, consumiendo tus pocas
fuerzas en hacerlas tuyas. Líneas que no permiten toda la
flexibilidad que uno quisiera, que obligan constantemente a
renunciar a una expresión que no es posible, aunque porqué. |