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No
poder renunciar a lo que no sabes y nunca sabrás,
no ser tan puro que puedas; atrapado en la ratonera de tu desánimo,
dibujando en círculos, persiguiendo lo que ni muere ni se resuelve
en su ofuscación, dibujos que viven intoxicados, siempre a punto de
la bandera de cuadros. |