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Nacidos para cambiar
la realidad, nuestros inválidos instrumentos sólo sirven para
dibujar esfuerzos, registrar esfuerzos y más esfuerzos que no
conseguirán ni siquiera poner en claro lo que quieren. Es un fracaso
monstruoso, ya lo sé, pero a pesar de todo me niego a una realidad
de brazos abiertos donde no sea necesario explicar nada, donde
nunca, ni remotamente exista la posibilidad de desentonar. |