Persuadir. De nada sirve ofrecer metáforas que no se impongan; debo lanzarlas golpeando rostros, avasallando poblaciones enteras. Primera persona del singular del verbo someter.
     No importa lo que las cosas sean si pueden convencer de lo contrario: tener razón es un mero problema de apariencia. No es posible gracias a un contenido siempre cuestionado de verdad o de bondad, sino mediante la ocupación violenta de los sentidos. Resultado de restas sobre las paciencias, posibilidad remota de remover. Es triste necesitar ahora, no poder esperar recompensas al alcance sólo de ideas o emociones. Yo persigo algo más que agradar en el momento: derrotar para siempre a quienes desprecian el susurro porque respeta demasiado algo que quieren ver humillado cuanto antes. Estar sordos y ciegos, ser dominados: no me atrevo a ser.
     Misteriosamente el hombre es tanto más feliz cuanto menos depende de sí mismo. En general no soporta tener la solución a sus problemas y prefiere ponerse en manos de una autoridad, no importa cual. Abandonar responsabilidades y mantenerse bajo el paraguas de las satisfacciones que se regalan o se compran con dinero. Malgastar en analgésicos todo el capital ahorrado en culpas.
     Persuadir. De nada sirve dibujar figuras que no se dejen arrojar; dibujos para ser acunados, depositados dulcemente sobre acogedoras superficies que no existen.





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