|
Rodeado de ruinas, de cadenas perpetuas. Ser para nadie y
poder sobrevivir. Cojear siempre, ignorar siempre y trabajar hasta
agotarse, indefenso frente a penas decisivas y sobre todo frente a
penas pequeñas y sin aparente porqué. Ser sin madre, sin padre y sin
amparo; sin sentido, sin tregua y sin excusas, en carne viva y
desnudo bajo la luz del millón de voltios, bajo la lluvia más
intensa que ha llovido, que llueve y lloverá. |