Nadie te busca, es inútil que te escondas; sólo hay desiertos, nadie tiene hambre de lo que eres. Exprime lo peor que tengas, tu discurso de un enredo, unas preocupaciones ociosas. Adorna tus dudas con el denuedo de tenerlas muy a menudo. Cuelga de cada línea un estorbo, resiste a lo que vaya saliendo; repetirlo mil veces, llenarlo de un esfuerzo que justifique las apariencias, eso es.






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