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Qué poco te quieren las líneas: paran un poco y se marchan. Tus
deseos se quedan, mal que te pese: no tienen alas, ni siquiera
metáforas o mutiladas promesas. Palabras a destiempo y demasiados
tropiezos; un suma y sigue que va devanando la madeja, poco a poco
sometiendo las intenciones a las líneas, enturbiando lo que dices,
siempre a punto de naufragar como persona y como artista |