El ansiado beneplácito, un privilegio definitivo consistente en el respeto de todo el mundo y la sonrisa de vuestras bocas; un torrente de bellas y sinceras palabras derramándose sobre mi cara beatífica, colmando mi cándida mi bendita inocencia; imposible discernir si trabajo para conseguirlo o para escapar de una realidad que me ha condenado a soñar con algo así.






< 23 >

índice