|
El peligro de poner demasiado de ti mismo en tus dibujos es fracasar
como persona si fracasa lo que haces; una osadía que te permite
acumular materia preciosa, provisiones para alimentar a la voluntad.
Objetivo inalcanzable de presencia reveladora: dibujo que no
deleite como objeto, fruto de decisiones demasiado premeditadas,
sino que permanezca para siempre atento a lo que surge sin quererlo
y lo abrace cada vez como si fuese propio.
Una vez que te aceptas te dispones a cargar con todo lo que
tenga que ver con ser quien eres y procuras no eludirte, y el coraje
que hacerlo supone. Sostener tu propia línea es costoso, a veces
imposible, pero todo aquello que no proviene de tu torpeza
particular no es sincero, son estuches, pretextos o destrezas
aprendidas y a ti ya no te importa lo brillantes que sean. Qué caro
resulta tener paciencia. |