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Dibujo como exposición máxima, dibujo penitencial que nos deja
siempre un poco más sucios, igual de desnudos pero algo más sucios y
reclamando todavía duración y protección. Un mero eslabón que se
apoya en dibujos anteriores y prefigura otros dibujos, una letanía
que no cura ni redime: que ayude a los demás o que no sea. |