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Y tú, ¿quién eres? ¿De dónde has salido que no te pareces a nadie? (Ínclito profesor Cortijo, que lo fue de pintura en 2º de Bellas Artes, Facultad Complutense de Madrid.)
Hola... (LaPupa.)
Yo he visto una sinceridad irreprochable en lo que haces, pero a la vez una extrañeza, como si fuese inevitable mirar todo esto desde lejos, desde demasiado lejos o detrás de prejuicios ¿insalvables? Unos reparos de los que por ahora no he sabido librarme pero que me impulsan a volver a tus dibujos una y otra vez. Soy consciente de que hay algo que se me escapará siempre. Espero ser capaz de sustituirlo por algo parecido, digo de mi propia cosecha. (José R. M. P.)
Alfredo y yo hemos hablado alguna vez de lo que sus zozobras significan. Recuerdo muy bien cuando me dijo que seguiría dibujando aunque se supiera el último ser humano sobre la Tierra, que en cierto modo es un consuelo tener poco talento porque eso significa poderse dirigir todos los reproches a uno mismo. Recuerdo muy bien lo conmovedora que me pareció entonces tanta generosidad inútil y lo agradecido que me siento por el trocito que me toca. Eso sí, yo no sé muy bien dónde poner ese trocito, ni para qué coño podría servirme; Alfredo no ha sido capaz de decirme nada sobre eso. (Alfonso T.)
¿El libro de las zozobras? Es uno de esos que pide ser leído bajo las sábanas, a la luz de una linterna, como hacíamos de niños, ¿recuerdas? (José Luis L. A.)
El libro de las zozobras me parece algo así como Lourdes o Fátima, pero en versión ciberespacio. Yo acudo semanalmente y siempre me llevo bajo el brazo algún milagro. (“Andariego”)
Hace un par de años, Alfredo me contó la enorme emoción que le produjo ver en vivo los dibujos de Durero que tanto había amado desde niño. Me dijo algo así como que le bastó con poder constatar que realmente existían para ser un poco más feliz. Bien, pues eso es lo que yo sentí al descubrir El libro de las zozobras. El caso es que no llego a entenderlas muy bien, ya sabes, pero eso no quita que yo también me sienta así cada vez que lo visito. Me refiero a que el hecho de que alguien dedique tantos esfuerzos a tan ingenuas y desesperadas cosas significa algo, nos redime de algo..., no sé explicarme. (Marta R. de G.)
Es sorprendente lo mucho que puede cambiar la opinión que tenemos de las personas después de ver lo que hacen. Antes de descubrir tus dibujos eras uno más, ahora siento como si estas chorradas, como te he oído llamarlas, fuesen capaces de justificar muchas cosas. No se trata de que estén bien o mal, no se trata de entenderlas o no, ni de que gusten o dejen de gustar, es otra cosa. (Pedro M. L.)
Puedo decir que me gustó, pero de otra forma, no como gustan las cosas normales (los chicos guapos, el bacalao con tomate...), pero no sabría explicar porqué. (María L. P.)
Bueno, no me atrevo a decir que tus dibujos estén mal, pero lo cierto es que no he sacado nada en claro, no sé si me gustan o no. En las cartas para el paracaidista he encontrado detalles bastante conseguidos, pero en general me parecen repetitivas. Vaya, que no creo que a nadie le sirva de mucho lo que haces, ni siquiera creo que a ti te sirva de mucho ser tú, es mejor no tener pretensiones en ese sentido, aunque ¿tú no las tienes verdad? Ya me lo parecía. (Berta G. H.)
La primera impresión es que me resultó sorprendente, no podía imaginarme que tú hicieras esto, pero luego..., luego me pareció todo coherente, lógico pero a la vez contradictorio, como deberían ser todas las cosas. Sólo puedo decir que ahora te visito todas las semanas. (Antonio R. R.)
Desnudarse tanto debería estar prohibido. (“Inefable”)
Es sorprendente lo que puede hacer una persona con un poco de carácter y otro tanto de voluntad. De hecho casi me da vergüenza reconocerlo porque yo no hago nada aparte de trabajar y pasarlo bien; ¿cómo puedo ser tan presumido? Mmmmm..., creo que prefiero seguir así. (Ignacio S. A.)
Por aquí he leído algo sobre un campo de batalla lleno de muertos y heridos; algo de eso he visto, sí. (“Dilapida”)
Que tu Libro de las zozobras carece de muchas de las virtudes que esperamos encontrar en la obra de un artista contemporáneo (no me pidas que te diga cuales) y que, no sé porqué, eso me parece una virtud. (Pilar A. C.)
¿No es cierto que hay demasiada distancia a tu alrededor? No esperes de mí que la recorra. De hecho, avísame el día que alguien lo haga; yo te felicitaré entonces. (Pedrín)
¿El libro de las zozobras? No entiendo mucho, pero me atrevo a decir que de puro antimoderno parece moderno. ¿No es así? De todas formas ya te digo que no entiendo mucho. (Luis R. C.)
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