|
El Alfredo de
entonces, con sus rancios propósitos, se apodera a veces del Alfredo
de hoy, con sus actuales propósitos. Permanece siempre en guardia,
olvida los viejos dibujos y sus viejos propósitos, hazlo aunque
parezcan idénticos a los de ahora. Dibuja para vestir de nuevos
actos tus antiguas intenciones. |