|
No nos basta con el
usufructo de nuestras identidades, nosotros necesitamos algo más.
Nos gustaría ser a toda costa, sin necesidad de contar con nadie;
ser autónomos, inquebrantables, qué sé yo. Por eso vamos apagando
luces y cerrando puertas, subrayando sin reparos nuestros más
íntimos pormenores. Y por eso también nos entregamos al dibujo,
porque dibujar significa rebelarse desde lo particular contra lo
particular, renovar unas peculiaridades que de otro modo desaparecen
sin más o degeneran en forma de mero contorno. |