No nos basta con el usufructo de nuestras identidades, nosotros necesitamos algo más. Nos gustaría ser a toda costa, sin necesidad de contar con nadie; ser autónomos, inquebrantables, qué sé yo. Por eso vamos apagando luces y cerrando puertas, subrayando sin reparos nuestros más íntimos pormenores. Y por eso también nos entregamos al dibujo, porque dibujar significa rebelarse desde lo particular contra lo particular, renovar unas peculiaridades que de otro modo desaparecen sin más o degeneran en forma de mero contorno.






< 664 >

índice