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Hay demasiadas cosas
inexorables y otras tantas preparadas para entrar de lleno en esa
categoría. Pero nosotros estamos capacitados para impedírselo. Es
responsabilidad nuestra atrevernos con todo: con aquello que nadie
antes ha sabido hacer y con aquello que otros han dicho demasiado
bien.
Yo, el que ahora soy, por la autoridad que yo mismo me
confiero, declaro inexorable la rosa, la sonrisa, la mariposa,
cualquier cosa. |