|
Importan tanto los
aciertos como los errores, somos lo bueno y lo malo, lo definido
tanto como lo precario: una sucesión de negaciones puntuada por unos
pocos resultados felices.
No es cierto que debamos ocultar lo peor que haya en nosotros y
avergonzarnos cuando se manifiesta. Nadie puede reprocharnos ser a
veces miserables o brutales, tenemos derecho a equivocarnos, a pedir
perdón y ser perdonados. Sombras que nos dejan intactos, vivir a
veces, querer un poco a medias, sonreír. Es triste que sólo podamos
ser a solas, que sólo entonces podamos disfrutar de ser algo menos y
querer un poco más. Es triste porque nadie entiende que lo
primordial se pierde únicamente cuando traicionas valores que están
mucho más allá.
Por favor, renuncia a tus reproches para que pueda olvidarlos
yo también. Qué más os da cómo me humille, no hago daño a nadie, qué
más os da. |