Importan tanto los aciertos como los errores, somos lo bueno y lo malo, lo definido tanto como lo precario: una sucesión de negaciones puntuada por unos pocos resultados felices.
     No es cierto que debamos ocultar lo peor que haya en nosotros y avergonzarnos cuando se manifiesta. Nadie puede reprocharnos ser a veces miserables o brutales, tenemos derecho a equivocarnos, a pedir perdón y ser perdonados. Sombras que nos dejan intactos, vivir a veces, querer un poco a medias, sonreír. Es triste que sólo podamos ser a solas, que sólo entonces podamos disfrutar de ser algo menos y querer un poco más. Es triste porque nadie entiende que lo primordial se pierde únicamente cuando traicionas valores que están mucho más allá.
     Por favor, renuncia a tus reproches para que pueda olvidarlos yo también. Qué más os da cómo me humille, no hago daño a nadie, qué más os da.






< 11 >

índice