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Optimiza su entorno, depura sus conductas, es la eficacia quien nos
escatima al individuo. Las obligaciones que acarrea tener un solo
nombre y un par de apellidos son derogadas por un sucedáneo
cualquiera pero limpio y sin explicaciones que contaminen nuestras
vidas de procesos o principios. Complicado sustraerse a la hipnosis
de las cifras, estadísticas abstractas que no saben salpicar.
Chapotea el yo entre cuchilladas y todo aquello que se derrama
fascinando mientras nos lastima.
Gracias a la ceguera en que
vivimos podemos seguir desenrollando nuestras vidas, algo que la
clarividencia no podría. Afirmarlo despierta todo tipo de
suspicacias, acaba para siempre con el suelo firme bajo tus pies,
pero lo contrario significa no ser tú. |