Optimiza su entorno, depura sus conductas, es la eficacia quien nos escatima al individuo. Las obligaciones que acarrea tener un solo nombre y un par de apellidos son derogadas por un sucedáneo cualquiera pero limpio y sin explicaciones que contaminen nuestras vidas de procesos o principios. Complicado sustraerse a la hipnosis de las cifras, estadísticas abstractas que no saben salpicar. Chapotea el yo entre cuchilladas y todo aquello que se derrama fascinando mientras nos lastima.

     Gracias a la ceguera en que vivimos podemos seguir desenrollando nuestras vidas, algo que la clarividencia no podría. Afirmarlo despierta todo tipo de suspicacias, acaba para siempre con el suelo firme bajo tus pies, pero lo contrario significa no ser tú.






< 47 >

índice