|
Ahora unas palabras sobre
los habitantes del primer mundo y sus memorables problemas:
Lo desesperante es que los obstáculos acaben comportándose como
una rutina cualquiera y no como los sucesos puntuales que en
realidad son. Cuando eso ocurre, ni siquiera puedes reivindicar tu
derecho a una desesperación adecuada a lo que llamas, sin asomo de
ironía “tu drama”. |