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Nuestros dibujos
supuestamente acuden al dictado de la necesidad, y a la necesidad
poco le importa la calidad de la expresión. Me pregunto si
preocuparse por ella no será traicionar el verdadero mérito de
nuestro trabajo.
Dibujar debería ser como llorar para uno solo. Desahogo de una
necesidad que se conforma con hacerse patente. |