Vamos negociando a duras penas la indiferencia y el desprecio, por tan estrecho camino nos desenvolvemos para acabar descubriendo que nuestro delirio no basta, que no estamos preparados para asumir algo así: apenas capaces de un par de domésticos temores, no hemos aprendido el miedo a paredes tan vertiginosas. Nuestra imaginación se siente desbordada, incapaz de procesar tantos argumentos en contra de lo que hacemos. Y algo se vacía lentamente dentro de nosotros.
     Mis dibujos lo que quieren es llenar ese vacío.






< 49 >

índice