|
Vamos negociando a duras penas la indiferencia y el desprecio, por
tan estrecho camino nos desenvolvemos para acabar descubriendo que
nuestro delirio no basta, que no estamos preparados para asumir algo
así: apenas capaces de un par de domésticos temores, no hemos
aprendido el miedo a paredes tan vertiginosas. Nuestra imaginación
se siente desbordada, incapaz de procesar tantos argumentos en
contra de lo que hacemos. Y algo se vacía lentamente dentro de
nosotros.
Mis dibujos lo que quieren es llenar ese vacío. |