|
El poeta lo dice porque sabe
que sus palabras franquean la puerta de profundos túneles que
conducen hacia el sentido.
No importa si parecen desoladas.
No
importa si se abren de repente y de repente vuelven a cerrarse
tragándose algo. Ni siquiera que sea tu mano.
Importa que cada
vacío inexplicable sea indicio de muchos otros posibles.
Importan también las nadas irremediables, vacíos que con nada
pueden llenarse. Importan porque son atroces, pero sobre todo porque
a menudo las tenemos dentro. |