El poeta lo dice porque sabe que sus palabras franquean la puerta de profundos túneles que conducen hacia el sentido.
     No importa si parecen desoladas.
     No importa si se abren de repente y de repente vuelven a cerrarse tragándose algo. Ni siquiera que sea tu mano.
     Importa que cada vacío inexplicable sea indicio de muchos otros posibles.
     Importan también las nadas irremediables, vacíos que con nada pueden llenarse. Importan porque son atroces, pero sobre todo porque a menudo las tenemos dentro.






< 20 >

índice