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A veces me pregunto si la
coherencia debe apretar tanto a mis figuras que no les permita ser
en manos de cualquiera. Hasta qué punto sus bellezas deben ser las
bellezas del estilo, si tenerlo es una forma de resolver problemas o
simplemente de replantearlos. Me pregunto si no se tratará de una
fórmula para salir airoso sorteando las complicaciones, si es cierto
que hay maneras tan logradas que de hecho resultan inseparables de
sus figuras; tanto que no parecen ni siquiera fórmulas.
Es difícil calcular cuánto de artificial hay en cada paso que
damos para dibujarlo, si dejarse llevar no es el mejor camino para
alcanzar el absurdo cuanto antes. Me pregunto si es verdad que ni
siquiera queriendo lograríamos mentir constantemente sino sólo a
veces, si es cierto entonces que ciertas verdades están al alcance
de cualquiera.
Dibujar es no saber prescindir de la vida vivida hasta el momento,
de cada una de las cosas dichas o escritas, de los caminos trazados
por dibujos anteriores. Dibujar es no saber escapar de actos
reflejos y torpezas aprendidas, no saber cómo distraerse de uno
mismo. Y por eso me pregunto si dibujar no es lo contrario de ser
libre dibujando; puede que signifique ser libre de muchas otras
formas, pero yo lo que quiero es ser libre dibujando, escapar de lo
que soy siendo muchos otros por minuto. |