Es mucha la zafiedad que nuestras bocas escupen. Combatirla encarnizados, no nos queda otro remedio: una conducta frívola nos ensuciaría más aún.
     Pero nos avergüenza tanta pasión: bañados en pudor suspiramos el desánimo de la impotencia. ¿Acaso no podemos comportarnos como personas normales, tener deseos normales en proporciones normales? ¿Por qué nos resulta tan difícil pasar por alto tantas cosas?






< 8 >

índice