Uno no dibuja porque sepa algo, sino que lo hace gracias a que ignora demasiado. Porque nadie sabe realmente mis dibujos no pueden saber, y por eso van unidos a la necesidad de explicar qué hacen aquí, discutiendo sobre el huevo y la gallina. Pero el dibujo sólo es un servidor. Pretende ser la salvación para nadie sabe qué peligro y acaba siendo el recurso de los impotentes, que dibujan porque son incapaces de actos decisivos. Un tímido grito de auxilio en lugar del socorro que necesitamos.






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