Trabajar en silencio, sin mostrar apenas nada; resistirse a comprobar la indiferencia, a la mera posibilidad de que suceda. Susceptible de tantas decepciones como personas habitan el universo; ¿cómo es posible si dibujo como tratando de algo en común? No existir para los demás, vivir refugiado en cuadernos, cultivar la soledad de quienes viven su extravagancia como una entrega que poco a poco van atesorando, como el único lugar en el que pueden sentir algo parecido a una certeza: la evidencia de un genuino contraste, de una discrepancia no querida pero incontestable.






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