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Dibujos que se agitan en la estrechez de lo que son y del
papel. Líneas que los traen hasta aquí para luego abandonarlos, en
las tristes cuatro esquinas de su sinsentido. Dibujos que quieren
gritar al darse cuenta y que sin embargo gimen, a veces lloran o lo
sienten mucho. Echan de menos justo aquello que no pueden lograr,
embriagados por el dulce aroma de tanto deseo. |